Los nombres de dominio hace tiempo que dejaron de ser una simple dirección para acceder a una página web. Para muchas empresas forman parte de su identidad digital y de su estrategia de protección de marca, lo que lleva a registrar un mismo nombre bajo distintas extensiones, ya sea para operar en diferentes mercados, reforzar su presencia online o evitar que terceros ocupen espacios relevantes.
Este mapa, ya de por sí amplio, está a punto de crecer todavía más. Al cierre del segundo trimestre de 2026 existían más de 400 millones de nombres de dominio registrados en el mundo y solo el .com concentraba más de 166 millones. Encontrar una dirección breve, reconocible y coherente con una marca es cada vez más difícil.
En este contexto, lo que aparece después del punto está empezando a adquirir una nueva dimensión. Ya no se trata únicamente de encontrar una dirección disponible, sino de utilizar el propio dominio para diferenciarse y transmitir quién eres o qué haces.
Los dominios .brand: cuando la marca pasa al otro lado del punto
Este año hemos visto un nuevo movimiento importante en esa dirección. Entre el 30 de abril y el 12 de agosto, ICANN, la organización que coordina el sistema global de nombres de dominio, abrió, por primera vez desde 2012, una nueva ventana para solicitar nuevas extensiones de primer nivel. Entre las distintas posibilidades se encuentran los denominados .brand: extensiones en las que la propia marca pasa a ocupar el lugar que tradicionalmente corresponde al .com.
La diferencia respecto a registrar un dominio convencional es sustancial. Una empresa que solicita un .brand no está simplemente registrando una dirección web, sino aspirando a operar con su propia extensión. Una compañía podría articular direcciones como corporativo.marca, clientes.marca o tienda.marca, manteniendo bajo su control el espacio digital asociado a su propia extensión.
No es, por tanto, una posibilidad comparable en coste ni en complejidad con registrar un .com. La tasa base de evaluación establecida por ICANN para presentar una solicitud en esta ronda ha sido de 227.000 dólares, a lo que hay que añadir los costes técnicos y operativos necesarios para mantener y gestionar esa extensión. Es una decisión estratégica pensada fundamentalmente para organizaciones con recursos, dimensión e identidad de marca suficientes para justificarla.
Nuevas extensiones de dominio: .dot, .eat, .fly y .here
Pero la personalización de dominios no termina aquí. Este verano ha comenzado también la apertura al público de .dot, una extensión que amplía las opciones frente a terminaciones tradicionales como .com. Su periodo Sunrise, reservado a titulares de marcas validadas en el Trademark Clearinghouse (TMCH), que durante esta fase pueden registrar dominios que coincidan con sus marcas, comenzó el 21 de julio; a partir del 2 de noviembre estará disponible con carácter general.
Y el siguiente paso puede ser todavía más interesante: que el dominio no solo identifique a la marca, sino también el sector en el que opera.
El pasado 1 de septiembre comenzó el Sunrise de tres extensiones gestionadas por Google Registry que ahora se abren al público y cuyo Sunrise está también reservado a titulares de marcas validadas en el Trademark Clearinghouse: .eat, orientada a restauración, gastronomía y alimentación; .fly, vinculada a viajes y aviación; y .here, pensada para negocios y servicios relacionados con una ubicación. Tras una fase de acceso anticipado en noviembre, las tres estarán disponibles para el público general desde el 17 de noviembre.
Pensemos en ejemplos sencillos. Una empresa llamada Atlas podría existir en numerosos sectores. atlas.fly permite entender inmediatamente que estamos ante un negocio relacionado con viajes, mientras que sabor.eat sitúa una marca en el ámbito gastronómico antes incluso de visitar su web. Son ejemplos hipotéticos, pero reflejan bien el cambio: la extensión empieza a formar parte del significado de la dirección.
Además, hablamos de costes mucho más cercanos a los de un dominio convencional. Las primeras referencias publicadas por algunos registradores para .eat, .fly y .here parten de unos 22 dólares para el registro inicial, aunque los precios dependerán del registrador, de las fases de lanzamiento, de las renovaciones y de si se trata de nombres considerados premium.
¿Qué ventajas ofrece inscribir una marca en el Trademark Clearinghouse?
Su principal ventaja es el acceso a los periodos Sunrise que preceden a la apertura general de nuevos dominios de nivel superior. Durante esta fase, los titulares de marcas verificadas en el Trademark Clearinghouse que cumplan los requisitos de Sunrise pueden solicitar dominios coincidentes con sus marcas antes de que estén disponibles para el público general. Este acceso anticipado no garantiza, sin embargo, la adjudicación del dominio, que dependerá de las reglas de cada registro y de la posible concurrencia de otros titulares legítimos.
El TMCH también sustenta el servicio Trademark Claims. Durante el periodo correspondiente, quien solicite un dominio coincidente con una marca inscrita en el TMCH recibe información sobre los derechos marcarios existentes y debe confirmar que desea continuar. El aviso no bloquea el registro ni significa que este sea necesariamente ilícito. Si finalmente se registra el dominio, el titular de la marca recibe una notificación, lo que facilita detectar la situación y valorar rápidamente si procede actuar.
¿Qué marcas pueden inscribirse en el TMCH y qué requisites deben cumplir?
En el Trademark Clearinghouse pueden registrarse, principalmente, marcas registradas con efectos nacionales o regionales (entre ellas, las marcas de la Unión Europea), así como determinados signos reconocidos específicamente por una ley o un tratado. Una mera solicitud de marca todavía no registrada no es suficiente.
También pueden admitirse marcas figurativas, cuando contengan elementos denominativos predominantes, claramente distinguibles del componente gráfico.
Por último, si bien es cierto que la inscripción de una marca en el Trademark Clearinghouse no exige acreditar su uso en el mercado, si posteriormente su titular quisiera beneficiarse de los periodos Sunrise, si deberá acreditar el uso de la marca. Una vez verificada esa documentación, el TMCH emite un certificado que permite solicitar dominios coincidentes con la marca durante la fase de registro prioritario.
¿Las nuevas extensiones mejoran el posicionamiento SEO?
La respuesta es no: utilizar una nueva extensión no proporciona, por sí solo, una ventaja en el posicionamiento orgánico. Google trata los nuevos dominios genéricos de forma equivalente a otros gTLD como .com o .org, y señala que incluir una palabra determinada después del punto no concede por sí mismo ninguna ventaja ni desventaja en los resultados de búsqueda. Un restaurante con un .eat, por tanto, no posicionará mejor simplemente por utilizar esa extensión.
Sin embargo, una extensión bien escogida puede ayudar a que la dirección sea más expresiva y a asociarla con una actividad, un producto o una campaña. Ese efecto dependerá de la marca, del público y de la familiaridad de los usuarios con la extensión.
Frente a ello, .es es un dominio territorial asociado a España y transmite una orientación geográfica. .eat, .fly y .here son dominios genéricos, aunque sus términos puedan sugerir un sector o una finalidad concreta.
Su valor habrá que buscarlo, por tanto, en otro sitio: en la capacidad de ser reconocido, recordado y diferenciado en un entorno digital cada vez más saturado.
¿Dominio principal o complemento del .com y del .es?
Estas nuevas extensiones pueden convertirse perfectamente en el dominio principal de una empresa. No existe ningún impedimento técnico para ello. La decisión dependerá fundamentalmente de la estrategia de marca y comunicación de cada compañía.
En algunos casos pueden funcionar especialmente bien como dominio principal si la extensión forma parte de manera natural del mensaje de la marca. En otros, puede resultar más conveniente utilizarlas como complemento del .com o del .es, por ejemplo, para una campaña, una determinada línea de negocio o un servicio específico. La clave es que el dominio sea fácil de recordar, coherente con la marca y comprensible para el usuario.
¿Qué debería valorar una empresa antes de registrar un nuevo dominio?
Para las marcas, esta proliferación abre oportunidades, pero también amplía el terreno que conviene vigilar. No tendría sentido registrar defensivamente todas las nuevas combinaciones posibles o extensiones que vayan surgiendo. Sí será necesario analizar cuáles pueden aportar un valor real al negocio, cuáles encajan con la identidad de la compañía y en cuáles existe un riesgo razonable de que un tercero se adelante.
Además, antes de registrar conviene comprobar la disponibilidad del nombre y los derechos de terceros, y revisar las condiciones y los costes del registro, incluidas las renovaciones.
¿Qué riesgos existen si un tercero registra una marca como dominio?
Dependerá del uso que se haga del dominio, pero puede generar confusión entre los usuarios, desviar tráfico destinado a la empresa, aprovecharse indebidamente de la reputación de la marca o incluso utilizarse para suplantaciones de identidad, fraude o phishing.
Cuando existe un registro abusivo, hay mecanismos específicos que permiten solicitar la transferencia o cancelación del dominio, como los procedimientos de resolución extrajudicial de controversias existentes para los dominios. No obstante, la vigilancia por parte de las empresas es muy importante, para detectar estos dominios y actuar antes de que el daño reputacional o comercial sea mayor.
En un entorno de cientos de millones de dominios, hasta lo que aparece después del punto puede convertirse en una forma de diferenciarse: puede decir más sobre quiénes somos, qué hacemos y cómo queremos diferenciarnos.
Lucía Palomino, abogada del área de Marcas de ELZABURU.

