Las deducciones fiscales por I+D+i constituyen uno de los principales instrumentos de incentivo a la investigación y desarrollo (I+D) y a la innovación tecnológica (IT) en España. Sin embargo, muchas empresas encuentran dificultades a la hora de determinar si sus proyectos deben catalogarse como I+D o como innovación tecnológica.
La calificación como I+D o IT no se trata de una distinción meramente técnica, sino que supone un impacto directo en el porcentaje de deducción aplicable en el Impuesto sobre Sociedades, por lo que clasificar correctamente un proyecto resulta esencial para maximizar los incentivos fiscales disponibles.
En este artículo explicamos cuál es la diferencia entre investigación y desarrollo e innovación tecnológica, qué papel desempeña el estado del arte en esta evaluación y cómo afecta esta clasificación a las deducciones fiscales I+D+i.
¿Qué se considera investigación y desarrollo (I+D)?
Los proyectos de investigación y desarrollo tienen como objetivo generar nuevos conocimientos o desarrollos tecnológicos que supongan una ruptura o avance significativo respecto al estado de la técnica existente a nivel global.
Este tipo de proyectos se caracteriza por dos características clave:
- Alto grado de incertidumbre técnica
- Riesgo técnico relevante
En otras palabras, se trata de iniciativas en las que no existe una solución conocida o evidente en el momento de iniciar el proyecto, por lo que la empresa debe desarrollar nuevas soluciones técnicas no disponibles en el mercado, representando una novedad objetiva.
Este carácter disruptivo es lo que justifica que la normativa fiscal establezca porcentajes de deducción superiores para los proyectos de I+D dentro de los incentivos fiscales a la innovación.
¿Qué es la innovación tecnológica (IT)?
La innovación tecnológica (IT), por su parte, no implica necesariamente la creación de tecnología completamente nueva.
En estos casos, los proyectos buscan introducir mejoras sustanciales en productos o procesos existentes en la compañía, generando un avance técnico significativo para la empresa, aunque las tecnologías empleadas puedan existir previamente en el mercado o en el sector, de ahí que representen una novedad subjetiva.
Por tanto, la innovación tecnológica se caracteriza por:
- Aplicar tecnologías existentes de forma novedosa en la empresa
- Introducir mejoras relevantes en procesos o productos
- Generar avances técnicos para la organización, aunque no sean totalmente inéditos en el sector
Desde el punto de vista fiscal, estos proyectos también pueden beneficiarse de deducciones fiscales I+D+i, aunque con porcentajes de deducción distintos a los de la investigación y desarrollo.
El papel del estado del arte en la calificación de los proyectos
Uno de los elementos fundamentales para determinar si un proyecto corresponde a I+D o a IT es el análisis del estado del arte.
El estado del arte consiste en el estudio del conocimiento técnico existente en un determinado ámbito antes de iniciar un proyecto. Su objetivo es identificar:
- Qué soluciones tecnológicas ya existen
- Qué nivel de desarrollo ha alcanzado el sector
- Si el proyecto plantea un avance realmente novedoso
Gracias a este análisis es posible determinar si el proyecto:
- Introduce un desarrollo completamente nuevo (I+D)
- O supone una mejora relevante sobre tecnologías existentes (IT)
En consecuencia, el estado del arte se convierte en una herramienta clave para justificar técnicamente la naturaleza del proyecto y su encaje dentro de las deducciones fiscales I+D+i.
¿Qué ocurre si el proyecto no obtiene los resultados esperados?
Una duda frecuente entre las empresas es si el fracaso de un proyecto impide aplicar las deducciones fiscales por I+D+i.
La respuesta es clara: no necesariamente.
Lo relevante para la calificación de un proyecto como investigación y desarrollo o innovación tecnológica no es el resultado final, sino el proceso de búsqueda de un avance técnico real.
Para ello, para defender la calificación del proyecto independientemente del resultado final, es imperativo que la empresa pueda demostrar:
- Las actividades realizadas durante el proyecto
- La metodología aplicada
- La documentación técnica generada
- La justificación del reto tecnológico abordado
Por tanto, incluso cuando el proyecto no alcanza el resultado esperado, puede seguir considerándose I+D o innovación tecnológica si se demuestra adecuadamente el esfuerzo de desarrollo realizado.
Por qué es fundamental diferenciar entre I+D e innovación tecnológica
Determinar correctamente si un proyecto es I+D o innovación tecnológica (IT) es clave porque esta clasificación afecta directamente al porcentaje de deducción fiscal aplicable.
En el marco de las deducciones fiscales I+D+i, la normativa española establece distintos incentivos según la naturaleza del proyecto.
Porcentaje de deducción en innovación tecnológica (IT)
Los proyectos de innovación tecnológica pueden beneficiarse de una deducción del: 12 % sobre los gastos ejecutados durante el periodo impositivo en territorio común, 15% en las zonas forales y 45% en Islas Canarias.
Porcentaje de deducción en investigación y desarrollo (I+D)
Los proyectos de investigación y desarrollo cuentan con incentivos fiscales más elevados:
En territorio común:
- 25 % de deducción sobre los gastos del ejercicio
- 42 % de deducción sobre el exceso de gasto que supere la media de los dos años anteriores
En el caso de las zonas forales, los porcentajes de deducción oscilan entre el 30 y el 50% del gasto elegible, y en las Islas Canarias entre el 45 y el 75,6%.
Este diferencial refleja el mayor riesgo tecnológico y el mayor grado de incertidumbre asociados a la investigación y desarrollo.
Claves para aprovechar correctamente las deducciones fiscales por I+D+i
Para aplicar correctamente las deducciones fiscales por I+D+i, las empresas deben prestar especial atención a varios aspectos:
- Analizar correctamente el estado del arte antes de iniciar el proyecto
- Identificar si el desarrollo corresponde a I+D o innovación tecnológica
- Documentar adecuadamente todas las actividades técnicas realizadas
- Justificar el avance técnico alcanzado durante el proyecto
Una correcta clasificación y documentación permite reducir riesgos fiscales y optimizar el aprovechamiento de los incentivos a la innovación disponibles en el sistema tributario español.
Preguntas frecuentes sobre deducciones fiscales por I+D+i
¿Qué diferencia hay entre investigación y desarrollo e innovación tecnológica?
La investigación y desarrollo busca generar tecnologías o conocimientos completamente nuevos, mientras que la innovación tecnológica (IT) introduce mejoras sustanciales sobre tecnologías o procesos ya existentes.
¿Puede aplicarse una deducción fiscal si el proyecto no tiene éxito?
Sí. El éxito del proyecto no determina su calificación como I+D o innovación tecnológica. Lo relevante es demostrar el esfuerzo real de desarrollo técnico y la existencia de un reto tecnológico.
¿Qué porcentaje de deducción se aplica en cada caso?
- Innovación tecnológica (IT): 12 % de deducción sobre los gastos del proyecto.
- Investigación y desarrollo (I+D): 25 % de deducción general y hasta 42 % sobre el exceso de gasto respecto a la media de los dos años anteriores.
Impulsar la innovación con seguridad jurídica
Las deducciones fiscales por I+D+i representan una oportunidad relevante para que las empresas financien sus actividades de investigación y desarrollo e innovación tecnológica. Sin embargo, para aprovechar plenamente estos incentivos es imprescindible clasificar correctamente los proyectos y documentar adecuadamente su contenido técnico.
En ELZABURU acompañamos a empresas y organizaciones en la identificación, estructuración y justificación de proyectos de I+D+i, ayudándoles a maximizar los incentivos fiscales disponibles y a integrar la innovación dentro de su estrategia de crecimiento.
José Miguel Sanabria, Consultor del área Legal, Financiación a la innovación, en ELZABURU


