Proteger una invención en distintos mercados requiere tomar decisiones que no siempre llegan en el mejor momento. Hay que elegir en qué países presentar solicitudes de patente cuando, en muchos casos, todavía no se sabe con certeza cuál será el recorrido comercial de la tecnología.
El Tratado de Cooperación en materia de Patentes (PCT), administrado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI), permite precisamente disponer de algo más tiempo antes de tomar esas decisiones.
No existe, pese a lo que a veces puede sugerir su nombre, una “patente internacional”. El PCT ofrece una vía común para iniciar la protección en múltiples Estados y permite aplazar, generalmente hasta los 30 o 31 meses desde la fecha de prioridad, la entrada en las distintas fases nacionales.
En ese contexto, Argentina acaba de dar un paso relevante. El país todavía no forma parte del sistema, pero el avance de su proceso parlamentario vuelve a situar sobre la mesa una adhesión pendiente desde hace más de cinco décadas.
El PCT: tiempo para decidir dónde proteger una invención
Una solicitud PCT permite iniciar mediante un único procedimiento una estrategia de protección que puede abarcar múltiples países. Además, incorpora una búsqueda internacional e información preliminar sobre la patentabilidad de la invención.
Pero una de sus ventajas más prácticas está en el calendario.
La entrada en las fases nacionales puede posponerse, con carácter general, hasta los 30 o 31 meses desde la fecha de prioridad. Y es precisamente en ese momento cuando suelen concentrarse buena parte de los costes: traducciones, tasas oficiales o los honorarios de los representantes locales, entre otros.
Ese tiempo puede resultar especialmente valioso cuando todavía no está claro qué mercados tendrán verdadero interés comercial para la tecnología en cuestión.
Argentina retoma un proceso iniciado hace más de 50 años
Argentina firmó el Tratado en diciembre de 1970, aunque nunca llegó a convertirse en Estado contratante. Más de cinco décadas después, el proceso vuelve a avanzar.
El 26 de agosto de 2026, la Cámara de Diputados argentina aprobó el proyecto de ley encaminado a completar la adhesión. Sin embargo, todavía quedan pasos por recorrer.
El texto tendrá que regresar al Senado como consecuencia de la reserva introducida respecto del Capítulo II del PCT, relativo al examen preliminar internacional. Esa reserva permitiría que Argentina no quedara obligada por las disposiciones de dicho capítulo, una posibilidad que contempla el propio Tratado y que también ha utilizado, por ejemplo, Uruguay.
Por tanto, conviene diferenciar el avance parlamentario de la adhesión efectiva. Argentina todavía no es Estado contratante del PCT. Lo que se ha producido es un nuevo paso significativo dentro de un proceso que lleva décadas pendiente.
Qué cambiaría si Argentina entra en el PCT
Por un lado, los solicitantes argentinos podrían utilizar el PCT para iniciar de forma centralizada sus estrategias internacionales de protección. Por otro, las empresas extranjeras podrían incluir Argentina dentro de sus estrategias PCT sin tener que acudir necesariamente, desde el primer momento, a una solicitud nacional directa.
Hay además un dato que ayuda a entender la importancia de este movimiento: Argentina es actualmente el único país del G20 que todavía no forma parte del sistema PCT.
La diferencia también sería importante en términos de plazo. Si finalmente se produce la adhesión, ya no sería necesario presentar una solicitud nacional en Argentina dentro de los 12 meses posteriores a la fecha de prioridad. La entrada en fase nacional podría realizarse hasta los 30 o 31 meses desde la fecha de prioridad.
Un sistema que continúa incorporando países
Argentina no es un caso aislado. Más de medio siglo después de la entrada en funcionamiento del Tratado, el mapa del PCT sigue creciendo.
El 19 de agosto de 2026, Bahamas se convirtió en el 159.º Estado contratante, después de haber depositado su instrumento de adhesión tres meses antes. Desde entonces, los solicitantes bahameños pueden utilizar el sistema PCT y las nuevas solicitudes internacionales incluyen automáticamente la designación de Bahamas.
Su incorporación se suma a otras relativamente recientes. Uruguay pasó a estar vinculado por el Tratado en enero de 2025; Mauricio, en 2023; y Cabo Verde, Iraq y Jamaica, en 2022.
Cada nueva adhesión amplía las posibilidades que ofrece el sistema. Para una empresa innovadora, poder mantener abierta la posibilidad de proteger una invención en un mayor número de mercados mediante un único procedimiento inicial simplifica la toma de decisiones y reduce la necesidad de adoptar estrategias nacionales demasiado pronto.
El PCT tiene una cobertura muy amplia, pero no universal
A pesar de ese crecimiento, todavía hay países que forman parte del Convenio de París para la Protección de la Propiedad Industrial y que permanecen fuera del PCT.
En Sudamérica se encuentran, además de Argentina, Bolivia, Guyana, Paraguay, Surinam y Venezuela. En otras regiones ocurre lo mismo con jurisdicciones como Andorra, Bangladesh, Pakistán, Nepal o Etiopía.
Esto obliga a tenerlo en cuenta al diseñar una estrategia internacional de patentes. El PCT puede utilizarse para los Estados contratantes, mientras que en aquellos países que no forman parte del sistema sigue siendo necesario presentar solicitudes nacionales directas dentro de los correspondientes plazos de prioridad.
En otras palabras, el PCT simplifica mucho el camino, pero no elimina la necesidad de decidir dónde interesa realmente proteger una invención.
Internacionalizar una patente no significa protegerla en todas partes
Ahí está, probablemente, una de las claves del sistema. Una solicitud PCT no genera un derecho de patente válido en todo el mundo ni garantiza que la invención vaya a ser concedida en todos los países. Lo que ofrece es una fase internacional común que da al solicitante algo especialmente útil antes de asumir inversiones importantes: tiempo, información y margen de decisión.
Durante ese periodo pueden cambiar muchas cosas. Puede confirmarse que un mercado tiene más potencial del previsto, avanzar el desarrollo de la tecnología, aparecer un posible socio o licenciatario, obtenerse financiación o conocerse mejor el entorno competitivo. Todo ello puede modificar las prioridades iniciales de protección.
La posible incorporación de Argentina sirve, en definitiva, para recordar una idea fundamental en cualquier estrategia internacional de patentes: internacionalizar no consiste necesariamente en proteger una invención en el mayor número posible de países, sino en mantener abiertas las opciones necesarias para decidir, llegado el momento, dónde merece realmente la pena hacerlo.
Pedro Saturio
Socio-asociado del área de Patentes de ELZABURU y Agente de Patentes Europeas

