Una gran innovación no siempre nace de una idea radicalmente nueva. A veces, el verdadero salto está en cambiar un envase, trasladar una tecnología de un sector a otro, escuchar cómo evolucionan las necesidades del consumidor o resolver una limitación técnica que parecía inevitable.
La historia de muchos inventos cotidianos o mundialmente reconocidos demuestra que el éxito rara vez depende de un único momento de inspiración. Entre la invención y su llegada al mercado intervienen decisiones relacionadas con el diseño, la protección, la marca, la comunicación, la experiencia de uso o la capacidad para seguir evolucionando. Y algunas de ellas, aunque parezcan menores, terminan determinando el futuro de la innovación.
En 1958, LEGO patentó el sistema de acoplamiento de sus conocidos ladrillos. La solución técnica era fundamental: permitía unir las piezas con firmeza y, al mismo tiempo, separarlas para volver a utilizarlas una y otra vez.
Pero reducir la historia de LEGO a esa invención dejaría fuera buena parte de lo que explica su recorrido posterior.
Con el tiempo, la compañía dejó de centrar su comunicación únicamente en las construcciones que podían realizarse con sus piezas y comenzó a poner el foco en algo mucho más amplio: la imaginación, la creatividad y las posibilidades casi infinitas del juego.
El producto seguía siendo esencialmente el mismo. Lo que cambió fue la forma de construir valor alrededor de él. La marca, su posicionamiento y la forma en que el consumidor interpreta el producto pueden prolongar, transformar y multiplicar el valor de la idea inicial.

Hoy resulta difícil imaginar la pasta de dientes fuera de su tubo. Sin embargo, a finales del siglo XIX se comercializaba habitualmente en tarros de cristal de los que se servían varios miembros de una familia.
El cambio llegó cuando, en 1892, Washington Sheffield observó los tubos utilizados para contener pintura al óleo y los empleó para envasar pasta de dientes. La modificación hacía el producto más higiénico, permitía dosificarlo mejor y simplificaba su uso. La solución fue adoptada posteriormente por otras compañías y terminaría convirtiéndose en el formato habitual.
La pasta de dientes no era nueva. Tampoco lo era el tubo. La innovación estuvo en unir dos elementos conocidos de una forma distinta.
Es una lógica que se repite constantemente en innovación: mirar fuera del propio sector puede revelar soluciones que llevan años funcionando en otros contextos y que, trasladadas a una nueva necesidad, cambian por completo la experiencia de usuario.

Algo parecido ocurrió con otro objeto que utilizamos prácticamente sin pensar: el desodorante roll-on.
Su mecanismo parte de un principio sencillo. Una bola gira, recoge una cantidad de líquido y la distribuye sobre una superficie. Es la misma lógica que había permitido desarrollar el bolígrafo.
Aplicada al ámbito de la higiene personal, esa tecnología resolvía un problema diferente y daba lugar a una nueva forma de usar el producto.
Cuando aparecieron en el mercado, las medias de nailon destacaban por propiedades que representaban una mejora considerable frente a alternativas anteriores: eran resistentes, elásticas y ofrecían buenas prestaciones.
Sin embargo, las consumidoras empezaron a buscar medias más finas, transparentes y estéticamente atractivas. La resistencia dejó de ser el único atributo decisivo. El producto evolucionó para responder a esas nuevas preferencias y también cambió su publicidad, que progresivamente pasó de destacar la durabilidad a conceder mayor importancia a la imagen.
Es un ejemplo nos muestra cómo un buen producto es solo una parte del recorrido. Observar cómo cambia el mercado, detectar nuevas expectativas y adaptar tanto la solución como su posicionamiento puede resultar igual de importante para mantener su relevancia.

King C. Gillette desarrolló una cuchilla desechable de doble filo que ofrecía una nueva manera de afeitarse cómodamente en casa. Sin embargo, introducir en el mercado una tecnología desconocida también implica educar al consumidor y mostrarle los beneficios de cambiar sus hábitos.
Gillette combinó el producto con publicidad de carácter educativo, un packaging fácilmente reconocible y promociones que facilitaban el acceso a la maquinilla. La innovación técnica se acompañó así de una estrategia comercial y de comunicación destinada a hacer comprensible una nueva forma de afeitarse.

John Boyd Dunlop desarrolló un neumático con cámara de aire buscando hacer más cómodos los paseos en triciclo de su hijo. La solución respondió inicialmente a una necesidad muy concreta, pero rápidamente se transformó y la aplicación se trasladó al ciclismo, motocicletas y automóviles.
Aunque su éxito comercial y tecnológico fue indiscutible, años después se descubrió que Robert William Thomson ya había patentado una idea similar en 1845, lo que llevó a la anulación de varias de las patentes de Dunlop por falta de novedad.
En otras ocasiones, la innovación aparece porque existe una tecnología extraordinaria que todavía no puede utilizarse como se desea.
Christopher Nolan llevaba años queriendo rodar una película completa en formato IMAX de 70 mm. La calidad de imagen lo hacía especialmente atractivo, pero las cámaras planteaban dificultades importantes: su tamaño y, sobre todo, el ruido que generaban complicaba su uso durante un rodaje completo y especialmente en escenas con diálogo.
Para La Odisea, IMAX trabajó durante dos años junto al director y su director de fotografía para desarrollar una nueva generación de cámaras capaz de superar esas limitaciones.
La nueva cámara incorporó materiales procedentes de industrias como la aeroespacial y la Fórmula 1 para reducir el peso, un mecanismo de transporte de película rediseñado para disminuir el ruido, una interfaz digital para monitorizar su funcionamiento y un nuevo sistema de blindaje acústico que reducía ruidos y vibraciones.
En esta ocasión, no se trataba de cuestionar la tecnología que ya existía, sino de identificar qué impedía llevarla un paso más allá y trabajar precisamente sobre esa barrera.

El clip, la llave Allen, la cremallera, la cinta métrica, la percha, el cartón de huevos o determinados modelos de silbato llevan décadas (en algunos casos, más de un siglo) resolviendo esencialmente el mismo problema de una forma muy parecida.
Han cambiado materiales, procesos industriales y pequeños detalles. Su principio básico, sin embargo, permanece.

Y quizá ahí exista otra lección sobre innovación. Evolucionar no significa modificar continuamente un producto porque sea posible hacerlo. En ocasiones, una solución está tan bien ajustada al problema que la mejor decisión es preservar aquello que funciona.
Estos ejemplos parten de objetos y tecnologías muy diferentes, pero comparten una misma idea: el futuro de una innovación no se decide únicamente en el momento en que alguien la inventa.
Puede depender de un envase que mejora la experiencia de uso, de una tecnología importada desde otro sector, de la capacidad para adaptarse a nuevas preferencias, de una estrategia de marca que amplía el significado del producto o de una mejora técnica que elimina el último obstáculo para hacer posible algo que antes no lo era.
Por eso, gestionar innovación exige una visión más amplia que la protección aislada de una invención.
En ELZABURU abordamos los activos intangibles desde esa perspectiva: analizando cómo protegerlos, pero también cómo defenderlos, explotarlos y hacerlos evolucionar de acuerdo con la estrategia de cada organización. Patentes, diseños, marcas, derechos de propiedad intelectual, secretos empresariales y know-how pueden formar parte de una misma arquitectura de protección y generación de valor.
Porque una buena idea puede abrir una puerta. Pero son las decisiones que se toman alrededor de ella las que, muchas veces, determinan hasta dónde puede llegar.
CONTEXTO
Virtual Cable es una compañía tecnológica española especializada en el desarrollo de soluciones seguras para la transformación digital del puesto de trabajo. A través de su plataforma propia UDS Enterprise, la compañía desarrolla soluciones de virtual desktop infrastructure (VDI) totalmente adaptadas a las necesidades de cada usuario.
Su apuesta por la personalización, la flexibilidad y la adaptación constante a nuevos entornos tecnológicos ha llevado a la compañía a mantener una actividad intensiva en innovación. A través de la evolución de UDS Enterprise, Virtual Cable ha incorporado desarrollos vinculados a la virtualización del puesto de trabajo, integración con entornos cloud, híbridos y multicloud, compatibilidad con nuevos proveedores de servicio, mejora de protocolos de conectividad, autenticación multifactor, mecanismos avanzados de seguridad y optimizaciones de rendimiento, escalabilidad y experiencia de usuario. Todo ello ha permitido que la plataforma siga adaptándose a infraestructuras cada vez más complejas y a las necesidades específicas de distintos perfiles de usuario.
Precisamente esa dinámica de evolución tecnológica recurrente de su plataforma, apoyada en desarrollos funcionales, arquitectónicos y de seguridad más allá del mantenimiento ordinario del software, hacía necesario analizar qué parte de esa actividad podía acogerse a los incentivos fiscales vinculados a la innovación tecnológica.
ENFOQUE TÉCNICO
El trabajo comenzó con varias sesiones junto al equipo técnico y de dirección de Virtual Cable para entender los desarrollos tecnológicos que se estaban llevando a cabo internamente.
A partir de ahí, se realizó un análisis técnico y fiscal exhaustivo de los distintos proyectos y evolutivos desarrollados por la compañía, con el objetivo de identificar qué desarrollos podían acogerse a los incentivos fiscales previstos para proyectos de I+D+i, diferenciándolos de aquellas tareas ordinarias de mantenimiento, soporte, corrección o adaptación menor del software.
Uno de los puntos clave fue valorar si esos desarrollos debían plantearse como proyectos de I+D o como innovación tecnológica. Tras revisar el alcance de los trabajos y el grado de mejora incorporado se determinó que la vía más ajustada era estructurarlos como proyectos de innovación tecnológica.
A partir de esa calificación, comenzó el trabajo de análisis económico: identificar qué costes estaban vinculados a los proyectos y podían formar parte de la base de la deducción. Para ello, fue necesario trabajar de forma coordinada con los equipos técnicos y financieros de la compañía, revisando personal implicado, dedicaciones, colaboraciones externas y otros gastos necesarios para la ejecución de los desarrollos.
Con toda esa información se estructuró la base técnica y económica necesaria para que Virtual Cable pudiera aplicar, en su Impuesto sobre Sociedades, las deducciones fiscales correspondientes a sus actividades de innovación tecnológica, cuya regulación y aplicación quedan recogidas en el artículo 35.2 de la Ley del Impuesto sobre Sociedades.
De forma paralela, también se trabajó en la certificación de Virtual Cable como empresa innovadora basándose en la especificación de AENOR EA0047, la cual establece que se deben cumplir ciertos indicadores, distribuidos en las áreas de recursos humanos, recursos económico-financieros, forma de innovar, organización de los resultados del proceso o generación de empleo en I+D+i. En el caso de Virtual Cable, este reconocimiento permite reforzar institucionalmente el carácter innovador de la compañía y dar coherencia a la estrategia de incentivos vinculada a su actividad tecnológica recurrente.
RESULTADO
Como resultado del proyecto, Virtual Cable pudo aplicar deducciones fiscales correspondientes al 12% de los gastos calificados como innovación tecnológica, en los términos previstos para este tipo de actividades en la Ley del Impuesto sobre Sociedades, optimizando así los recursos invertidos en el desarrollo y evolución continua de su plataforma.
La obtención de dicha certificación supuso además un reconocimiento oficial a la capacidad innovadora de Virtual Cable y al trabajo tecnológico que la compañía lleva desarrollando de forma continuada desde hace años, reforzando su posicionamiento dentro del ecosistema nacional de innovación y facilita una mejor articulación de los distintos instrumentos públicos de apoyo a la I+D+i.
Además, el proyecto permitió a la compañía establecer una metodología interna para identificar, documentar y estructurar futuros desarrollos tecnológicos desde una doble perspectiva técnica y económica. De este modo, la compañía pudo no sólo optimizar fiscalmente la inversión ya realizada, sino también sentar las bases para gestionar de forma más ordenada sus futuras líneas de innovación.
José Miguel Sanabria, consultor I+D+i
José Miguel Sanabria, consultor del área de Financiación de la Innovación de ELZABURU, ha liderado el proyecto de análisis y estructuración de los incentivos fiscales aplicados por Virtual Cable.
Especializado en financiación de la innovación, José Miguel participa habitualmente en proyectos relacionados con la identificación, análisis y defensa técnica de desarrollos innovadores, acompañando a las empresas tanto en la aplicación de deducciones fiscales como en la obtención de certificaciones y acreditaciones vinculadas a la innovación.
CONTEXTO
El Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne (CIVC), entidad encargada de la defensa de la denominación de origen protegida (DOP) Champagne, detectó el uso del signo “Champanillo” para identificar una cadena de bares de tapas en Cataluña, así como su utilización en dominios, redes sociales y materiales promocionales.
En la Unión Europea, las DOP cuentan con un régimen específico de protección a nivel de la Unión, recogido en el Reglamento (UE) 1308/2013, que garantiza su defensa frente a usos indebidos en todos los Estados miembros.
El principal reto jurídico en este caso radicaba en que no se trataba de productos comparables al Champagne, sino de servicios de restauración, lo que planteaba una cuestión clave: ¿puede existir infracción de una DOP cuando el signo se utiliza para servicios y no para productos?
ENFOQUE JURÍDICO
El planteamiento del caso se articuló sobre una idea central: la protección de las denominaciones de origen no se limita a productos idénticos o similares, sino que debe extenderse a aquellos usos que generen una evocación en la mente del consumidor.
Si el uso del distintivo “Champanillo” llevaba al consumidor medio a pensar, de forma directa, en el Champagne, la protección debía activarse, con independencia de que se usara para identificar unos bares de tapas y no vinos espumosos.
Además, ese vínculo en la mente del consumidor implicaba también un aprovechamiento indebido de la reputación asociada a la denominación de origen Champagne: el signo se beneficiaba del prestigio, reconocimiento y valor construido por la DOP.
Este enfoque exigía ir más allá del análisis tradicional y apoyarse en el marco europeo (Reglamento UE 1308/2013). Por ello, el caso dio lugar a una cuestión prejudicial planteada por la Audiencia Provincial de Barcelona ante el Tribunal de Justicia de la Unión Europea, que resultó determinante para aclarar y precisar los límites de protección de las denominaciones de origen.
DESARROLLO DEL CASO
El procedimiento se extendió durante casi una década y atravesó varias instancias hasta consolidar ese cambio de enfoque.
Tras una resolución inicial desfavorable en primera instancia, la Audiencia Provincial de Barcelona elevó la cuestión al TJUE, desplazando el debate desde la similitud entre productos hacia el concepto de evocación.
Hasta ese momento, el Tribunal de Justicia había interpretado en varias resoluciones -entre ellas las sentencias de 7 de junio de 2018, asunto C-44/17 y de 17 de diciembre de 2020, asunto C-490/19- el concepto de evocación de una DOP, pero nunca se había pronunciado específicamente sobre la cuestión de si la protección otorgada por las denominaciones de origen alcanza no sólo a comportamientos relacionados con productos sino también con servicios.
La respuesta del TJUE, en su sentencia de 9 de septiembre de 2021 (asunto C-783/19) fue determinante. Confirmó que la protección de las denominaciones de origen se extiende también a servicios, siempre que el uso del signo genere en el consumidor un vínculo suficientemente directo con la denominación protegida.
A partir de ese criterio, la Audiencia Provincial revisó el caso y concluyó que el uso de “Champanillo” constituía una infracción por evocación. Para ello, no se limitó a un análisis nominal, sino que valoró el conjunto de circunstancias: la clara proximidad fonética y conceptual entre los signos, la incorporación del término “champán” en el signo controvertido, su uso en contextos vinculados al consumo de bebidas y, especialmente, el aprovechamiento indebido de la reputación asociada al Champagne.
RESULTADO
El 8 de abril de 2026, el Tribunal Supremo confirmó íntegramente la sentencia dictada por la Audiencia Provincial de Barcelona, aplicando la doctrina establecida por el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Se ponía así fin al procedimiento, consolidando el enfoque adoptado.
Siguiendo la interpretación realizada por el TJUE, la sentencia ratifica que existe infracción por evocación de la DOP Champagne, incluso en ausencia de identidad o similitud entre productos, y que esta protección se extiende también a servicios cuando el uso del signo genera un vínculo suficientemente directo en la mente del consumidor. Asimismo, confirma que este tipo de usos puede implicar un aprovechamiento indebido de la reputación asociada a la denominación de origen.
En aplicación de estos principios, el Tribunal Supremo confirma la orden de cese en el uso del signo “Champanillo”, la retirada de materiales y la cancelación de los activos digitales asociados.
Más allá de sus efectos concretos, la resolución marca un hito en la interpretación del concepto de evocación de las DOP en el ordenamiento español. El Tribunal Supremo incorpora de forma expresa el criterio del TJUE y lo integra en la práctica judicial nacional, consolidando un estándar que amplía el alcance de protección de las denominaciones de origen y refuerza su defensa frente a usos indirectos.
Este pronunciamiento no solo aporta seguridad jurídica, sino que establece un precedente claro para futuros casos, al confirmar que la protección de las DOP no depende de la similitud entre productos, sino de la capacidad del signo para activar en el consumidor una asociación con la denominación protegida.
Carlos Morán, socio del área Legal
El caso ha sido liderado por Carlos Morán, socio del área Legal de ELZABURU, quien ha acompañado al Comité Interprofessionnel du Vin de Champagne desde el inicio del procedimiento, articulando la estrategia jurídica a lo largo de todas sus fases y contribuyendo a la consolidación de este criterio.
Su trayectoria en la defensa de la DOP Champagne ha sido reconocida internacionalmente por el propio Comité Champagne, con el nombramiento de Caballero de l’Ordre des Coteaux de Champagne, una distinción que el Comité otorga a juristas que han destacado en la protección jurídica de esta denominación de origen a nivel internacional.
Las empresas que operan o tienen base en Asturias cuentan con una nueva vía de apoyo para proteger y gestionar sus activos intangibles en el exterior. A través del programa de Servicios Jurídicos Internacionales en Origen de ASTUREX
(organismo público encargado de impulsar la internacionalización del tejido empresarial asturiano), en el que Elzaburu ha sido recientemente homologado, es posible acceder a asesoramiento especializado en propiedad industrial con financiación pública.
Este programa está diseñado para acompañar a las compañías asturianas en sus procesos de internacionalización, facilitando el acceso a servicios jurídicos clave en materia de marcas y patentes.
El programa permite cofinanciar distintos servicios jurídicos vinculados a la protección y explotación de derechos de propiedad industrial en mercados internacionales.
En concreto, las empresas pueden acceder a:
Las ayudas para propiedad industrial en Asturias contemplan una cofinanciación relevante de los servicios jurídicos:
ASTUREX financia el coste de los honorarios, en ningún caso gastos referentes a tasas de registro o similar, con un máximo de 6.000 € por proyecto.
Por tanto, se reduce de forma significativa la inversión necesaria para abordar procesos de protección internacional o defensa de derechos, especialmente en fases iniciales de expansión.
El acceso al programa se realiza a través de la plataforma habilitada por ASTUREX, donde la empresa debe formalizar la solicitud del proyecto y tramitar la correspondiente ayuda.
Como proveedores homologados, desde ELZABURU podemos acompañarte en todo el proceso, no solo en la prestación del asesoramiento jurídico, sino también en la gestión de la ayuda.
Este tipo de ayudas se configura como un instrumento útil para aquellas empresas que buscan iniciarse en su proceso de internacionalización. La protección adecuada de marcas y patentes, así como la correcta estructuración contractual, son elementos clave para reducir riesgos y maximizar el valor de los activos intangibles en mercados internacionales.
La Oficina Española de Patentes y Marcas (OEPM) ha publicado la convocatoria de ayudas 2026 para el fomento de solicitudes de patentes y modelos de utilidad, una iniciativa clave para impulsar la protección de la innovación española tanto a nivel nacional como internacional.
El extracto de la convocatoria se publicó en el Boletín Oficial del Estado el 24 de marzo de 2026, estableciendo un plazo de solicitud limitado que conviene tener muy presente.
El plazo para presentar solicitudes:
*El martes 21 de abril de 2026 se comunicó la ampliación del plazo de presentación de solicitudes en 14 días naturales a contar desde el día siguiente al de finalización del plazo inicialmente previsto en la convocatoria.
La solicitud debe realizarse de forma telemática a través de la sede electrónica de la OEPM.
Dado que se trata de un procedimiento que requiere recopilar y justificar documentación técnica y económica, se recomienda preparar y presentar la solicitud con antelación suficiente para garantizar su correcta tramitación dentro del plazo.
La convocatoria tiene como finalidad fomentar e internacionalizar las invenciones de origen español, financiando parcialmente los costes asociados a la protección mediante patentes y modelos de utilidad.
En concreto, estas ayudas buscan:
Para ello, la OEPM ha destinado un presupuesto total de 5.300.000 euros en régimen de concurrencia competitiva.
La convocatoria se articula en dos programas diferenciados:
Este programa está dirigido a financiar los costes asociados a la protección internacional de invenciones.
En todos los casos, deben tener residencia y domicilio fiscal en España.
Se financian actividades relacionadas con la extensión internacional de patentes y modelos de utilidad, incluyendo:
Los gastos deben haberse realizado entre el 1 de enero de 2025 y el 31 de diciembre de 2025.
Este programa está orientado a incentivar la protección de invenciones en España.
Estas actuaciones deben haber sido publicadas en el Boletín Oficial de la Propiedad Industrial (BOPI) durante los años 2023, 2024 o 2025.
Las ayudas OEPM 2026 constituyen una herramienta relevante para reducir los costes asociados a la protección de invenciones, especialmente en procesos de internacionalización.
La correcta preparación de la solicitud y de la documentación justificativa puede resultar determinante en este tipo de convocatorias, por lo que contar con un asesoramiento especializado resulta clave para maximizar las posibilidades de acceso a estas ayudas. En Elzaburu, contamos con un equipo de profesionales con amplia experiencia en la gestión de solicitudes de patentes y modelos de utilidad, así como en la tramitación de este tipo de subvenciones, acompañando a empresas e innovadores en todo el proceso, desde la planificación estratégica hasta la justificación final de las ayudas.
La Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) lanza en 2026 una nueva edición del SME Fund – Ideas Powered for Business, un programa de ayudas dirigido a pequeñas y medianas empresas que quieran proteger sus activos de Propiedad Industrial y reducir los costes asociados al registro de marcas, patentes, diseños y variedades vegetales, así como al análisis estratégico mediante servicios de IP Scan.
Tras el impacto positivo de la convocatoria anterior, el SME Fund se consolida como una herramienta clave para pymes y startups que buscan reforzar su competitividad a través de la protección de sus intangibles.
El SME Fund 2026 está dirigido a pymes establecidas en la Unión Europea que cumplan la definición de la Comisión Europea:
También pueden beneficiarse de estas ayudas:
La convocatoria 2026 se estructura en cuatro vouchers o bonos:
Servicios subvencionables:
Cobertura:
Este bono permite reducir de forma significativa los costes asociados al registro de signos distintivos y diseños industriales.
Importe máximo: Hasta 700 €
El SME Fund 2026 mantiene un fuerte apoyo a la protección de la innovación tecnológica, cubriendo tanto tasas oficiales como determinados costes legales.
Importe máximo total para las patentes europeas y costes jurídicos: 2.500 €
Importe máximo: Hasta 1.500 €
Conceptos subvencionables
Porcentaje de reembolso: 75 %
Conviene tener en cuenta que estas ayudas:
La convocatoria del SME Fund 2025 confirmó la utilidad práctica de este programa como herramienta de apoyo a las pymes en materia de Propiedad Industrial. La respuesta fue significativa, con más de 35.800 solicitudes presentadas por más de 34.000 pymes de toda la Unión Europea.
El fondo permitió financiar más de 31.000 actividades de Propiedad Industrial, beneficiando a más de 25.000 empresas, y alcanzó una ejecución presupuestaria de 14,7 millones de euros.
En este contexto, el SME Fund actuó como un facilitador para muchas pymes y permitió que en torno al 77 % de las empresas beneficiarias accedieran por primera vez a la protección de sus derechos de Propiedad Industrial, iniciando así la protección formal de marcas, patentes, diseños o variedades vegetales.
A ello se sumó una gestión ágil, con plazos medios de resolución de alrededor de 8 días laborables y pagos efectuados en unos 28 días, un factor relevante para la planificación de las inversiones en innovación y marca.
La convocatoria del SME Fund 2026 se abre el 2 de febrero de 2026.
Teniendo en cuenta el funcionamiento de la convocatoria en 2025, cabe esperar que en 2026 el plazo permanezca abierto hasta el agotamiento de los fondos y que las ayudas se concedan por orden de presentación, aunque este criterio deberá confirmarse cuando se publique la convocatoria oficial. Igualmente es recomendable preparar la solicitud con antelación, dado que una parte significativa de la dotación suele comprometerse en las primeras semanas (especialmente la destinada a patentes y variedades vegetales).
En Elzaburu asesoramos a pymes, startups y empresas innovadoras en la planificación, solicitud y gestión de las ayudas del SME Fund, así como en la posterior tramitación de marcas, patentes, diseños y variedades vegetales.
Si deseas analizar cómo encaja el SME Fund 2026 en tu estrategia de Propiedad Industrial, nuestro equipo está a tu disposición para ayudarte a aprovechar al máximo esta convocatoria.
En 1865 se produjeron avances relevantes en distintos ámbitos del conocimiento y la tecnología. Algunos de ellos pasaron desapercibidos en su momento, otros marcaron el inicio de trayectorias empresariales que hoy son referentes globales. Ese mismo año se fundó Elzaburu, en un entorno en el que la ciencia, la industria y la cultura comenzaban a organizarse en torno a la protección de la innovación.
Este artículo recogemos diez hitos que comparten año de origen con nuestra firma y tienen mucho que ver con la conformación de lo que hoy entendemos como propiedad industrial e intelectual.
Gregor Mendel presentó en 1865 sus estudios sobre la herencia genética. Aunque sus conclusiones no fueron reconocidas hasta décadas después, sus experimentos sentaron las bases de la biotecnología moderna, un campo que hoy genera miles de patentes cada año. Constituyen un ejemplo claro de cómo el conocimiento científico necesita tiempo para ser valorado y protegido.
Ese mismo año, el cirujano británico Joseph Lister comenzó a aplicar ácido carbólico (fenol) para esterilizar instrumentos. Su técnica redujo las infecciones postoperatorias y transformó la medicina, abriendo camino a la protección de innovaciones sanitarias y farmacéuticas. La antisepsia marcó el inicio de una nueva era en la cirugía, y su aplicación derivó en desarrollos patentables en el ámbito hospitalario.
James Clerk Maxwell formuló en 1865 las ecuaciones que unificaron electricidad, magnetismo y luz. Este avance teórico dio lugar a tecnologías como la radio, la televisión y las telecomunicaciones, todas ellas protegidas por propiedad industrial. La física fundamental, en este caso, se convirtió en la base de múltiples sectores industriales que hoy siguen evolucionando.
En Suecia, Alfred Nobel fundó su primera fábrica de nitroglicerina. Dos años después inventaría la dinamita. Su trayectoria muestra cómo un hallazgo científico puede convertirse en una innovación protegida y comercialmente viable. Además, su legado se consolidó en el ámbito de la propiedad intelectual con la creación de los premios Nobel, que reconocen la excelencia científica y literaria.
En 1865 comenzó a generalizarse la instalación de ascensores en edificios de oficinas, tras el desarrollo del freno de seguridad por Elisha Otis. Esta tecnología transformó el diseño urbano y permitió el crecimiento vertical de las ciudades. Su evolución técnica ha estado acompañada por múltiples desarrollos en ingeniería que han sido objeto de protección industrial.
En este mismo año, la red ferroviaria seguía ampliándose tanto en Europa como en América. En el caso español, se consolidaban las conexiones entre Madrid y ciudades como Barcelona, Valencia, Sevilla y Lisboa. Esta infraestructura, que transformó la movilidad y el comercio, se apoyó en miles de desarrollos técnicos protegidos mediante patentes: desde locomotoras hasta sistemas de señalización y materiales de vía. El ferrocarril es un ejemplo claro de cómo la propiedad industrial ha sido motor de progreso en sectores estratégicos.
Henri Nestlé desarrolló en 1865 una fórmula para la alimentación infantil que dio origen a la empresa Nestlé. Hoy, la compañía es un referente mundial en gestión de marcas, con una estrategia sólida de protección de identidad corporativa. Su evolución demuestra cómo una marca bien registrada puede mantenerse vigente durante más de siglo y medio.
Lewis Carroll publicó ese año “Alicia en el País de las Maravillas”, obra que se convirtió en un clásico de la literatura infantil. Su éxito demuestra el valor de los derechos de autor en la difusión y protección de obras creativas. La propiedad intelectual ha permitido que esta obra se adapte, traduzca y comercialice en múltiples formatos y territorios.
En 1865 se logró instalar con éxito el primer cable telegráfico entre Irlanda y Terranova. Esta hazaña técnica revolucionó las comunicaciones y dio lugar a patentes en telegrafía, marcando el inicio de la conectividad global. La transmisión de mensajes en tiempo real entre continentes fue el germen de las redes que hoy sustentan la economía digital.
El proceso Bessemer se consolidaba en 1865, permitiendo producir acero de forma masiva y eficiente. Esta innovación fue protegida mediante patentes y se convirtió en la base de grandes infraestructuras y desarrollos industriales. El acero facilitó la construcción de puentes, trenes, fábricas y edificios, y sigue siendo un material clave en la ingeniería contemporánea.
Mientras estos avances se desarrollaban, Elzaburu nacía. Desde entonces, hemos acompañado a inventores, autores y empresas en la protección de sus creaciones. Compartir año de origen con tantos hitos relevantes refuerza nuestra vocación por proteger aquello que transforma el mundo. La propiedad industrial e intelectual no solo preserva el valor de las ideas, sino que impulsa su desarrollo y aplicación.
Elisa Prieto, Responsable de Gestión del Conocimiento en Elzaburu
La edición 2025 del programa SME Fund “Ideas Powered for Business” de la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea (EUIPO) se lanzó a principios de año con el objetivo de apoyar a pequeñas y medianas empresas, autónomos y fundaciones en la protección de sus activos de propiedad industrial e intelectual. Desde su apertura, la demanda ha sido especialmente intensa en las categorías de patentes y variedades vegetales, cuyos fondos se agotaron rápidamente en los primeros meses del año.
El pasado 2 de junio, estos fondos fueron reactivados temporalmente, pero volvieron a agotarse. Actualmente, se han reabierto nuevamente, aunque su disponibilidad sigue siendo muy limitada.
En este artículo exploraremos quiénes pueden beneficiarse de estas subvenciones, qué conceptos son financiables y cuál es el proceso para solicitarlas, para que puedas aprovechar al máximo esta reapertura.
El programa está dirigido a personas, empresas y organizaciones establecidas en la Unión Europea como:
Este abanico de beneficiarios permite que tanto empresas consolidadas como emprendedores individuales puedan acceder a financiación para proteger sus innovaciones.
Las ayudas cubren parcialmente los costes asociados al registro de derechos de propiedad industrial en las siguientes áreas:
Importante: las ayudas no cubren renovaciones ni gastos anteriores a la concesión del bono. Solo se subvencionan nuevas solicitudes realizadas tras la aprobación.
El proceso se divide en varias fases:
La edición 2025 ha demostrado que los fondos para patentes y variedades vegetales se agotan con rapidez. Si estás valorando proteger tus activos de propiedad industrial, no esperes al último momento. Cuanto antes se solicite, más posibilidades hay de acceder a la ayuda.
La convocatoria permanecerá abierta hasta el 5 de diciembre de 2025. Sin embargo, las solicitudes se tramitan en orden de recepción y los fondos son limitados.
En Elzaburu contamos con un equipo técnico formado por Agentes de Marca y Patente Europea, que pueden ayudarte en la redacción y tramitación de la solicitud, maximizando así las posibilidades de obtener la subvención. Si estás interesado en solicitar estas ayudas, no dudes en consultarnos.
La evolución de los remedios medicinales a la industria farmacéutica moderna está íntimamente ligada al desarrollo de la propiedad industrial, la protección de invenciones y la consolidación de sistemas regulatorios que hoy resultan esenciales para la salud pública. A lo largo de los siglos XIX y XX, el concepto de medicamento pasó de ser una promesa publicitaria sin respaldo científico a convertirse en un producto regulado, respaldado por patentes, evidencia clínica y control institucional.
Durante la segunda mitad del siglo XIX, el rápido crecimiento de las ciudades, la precariedad laboral y la falta de higiene generaron un entorno propicio para la propagación de epidemias. En medio de este contexto, la población, ansiosa por soluciones, se aferró a los llamados “Patent Medicines”.
Pese a su nombre, estos productos no eran patentes farmacéuticas en el sentido actual. En realidad, se trataba de marcas registradas bajo las que se comercializaban remedios supuestamente curativos, sin pasar por ningún control de calidad ni verificación de eficacia. Los fabricantes protegían el nombre y el secreto de la fórmula mediante el registro marcario, lo que les permitía operar indefinidamente mientras abonaran las tasas correspondientes.
La mayoría de estas fórmulas incluían alcohol, opiáceos y otros ingredientes de dudosa seguridad, y su venta era libre, incluso para niños, embarazadas o ancianos. Las consecuencias fueron inevitables: intoxicaciones, efectos secundarios graves e incluso fallecimientos.
En el siguiente vídeo, Elisa Prieto (Responsable de Gestión del Conocimiento en Elzaburu) nos resume cómo nacieron las Patent Medicines y por qué engancharon a la población; su papel pionero en el uso masivo de la publicidad; y cómo la regulación y la ciencia acabaron con estos “milagros” de botica.
La creciente preocupación por la salud pública impulsó a colegios médicos y autoridades a actuar. Los profesionales sanitarios comenzaron a revelar la composición real de estos productos y sus riesgos, mientras los organismos reguladores desarrollaban normativas que imponían procesos de autorización para la comercialización de medicamentos.
Hacia la década de 1920, la mayoría de los patent medicines habían desaparecido, abriendo paso a un modelo sanitario más transparente y basado en la investigación científica.
La desaparición de las “patent medicines” marcó el inicio de una etapa completamente distinta: la industrialización del medicamento. Por primera vez, la investigación científica y la protección de la invención mediante patentes farmacéuticas se situaron en el centro de la producción. De este modo, los medicamentos dejaron de ser preparados artesanales para desarrollarse bajo procesos estandarizados y controlados.
En los archivos históricos de ELZABURU se conservan ejemplos relevantes de esta transición:
Creadas por James Crossley y registradas en España a finales del siglo XIX, nacieron como un remedio multiusos. Con el tiempo, evolucionaron hasta convertirse en un producto antiácido consolidado dentro del catálogo de la farmacéutica GSK, con presencia global.
Formulada en 1886 por el farmacéutico John Stith Pemberton, Coca-Cola se comercializó inicialmente como una “patent medicine” destinada a aliviar dolores de cabeza y problemas digestivos. Hoy, sin pretensiones terapéuticas, es una de las bebidas más reconocidas del planeta.
En 1884, el químico alemán Friedrich von Heyden obtuvo una de las primeras patentes para la producción industrial de ácido salicílico, un derivado de la corteza de sauce con propiedades analgésicas y antipiréticas. Posteriormente, en 1890, la empresa Bayer registró en España la patente de la diquinolilina, contribuyendo a consolidar un modelo de medicamentos fiables y estandarizados.
En 1907, el boticario Bernabé Fernández desarrolló Ceregumil, un tónico alimenticio para mejorar la digestión, a base de cereales, legumbres y miel. Registrado como marca en 1911, la empresa ha logrado internacionalizarse y hoy ofrece complementos alimenticios modernos, adaptados a las necesidades actuales.
Además, los archivos recogen registros históricos de otras marcas pioneras, como Listerine, Merck, Wellcome y Glaxo, que contribuyeron a dar forma al sector farmacéutico del siglo XX.
El paso de remedios publicitarios sin evidencia a medicamentos regulados fue posible gracias a la conjunción de tres factores clave:
El cambio social generado por este modelo llevó a la sociedad a dejar atrás las “medicinas milagrosas” y a exigir, precisamente, aquello que hoy reconocemos como los pilares fundamentales de la innovación farmacéutica: medicamentos seguros y eficaces, protegidos mediante la propiedad industrial y respaldados por una regulación sanitaria responsable. Actualmente, aunque el sector ha avanzado, estos principios siguen siendo esenciales y permiten que la innovación sea sostenible.
Elisa Prieto, Responsable de Gestión del Conocimiento en Elzaburu
La igualdad de género ha sido un objetivo clave en los últimos años dentro del ámbito laboral. Sin embargo, en el sector legal, y especialmente en el acceso a la sociatura en firmas profesionales, la brecha de género sigue siendo un desafío significativo. Aunque el número de mujeres en la abogacía ha crecido exponencialmente, su presencia en los niveles más altos de dirección sigue siendo minoritaria.
En los últimos años, las mujeres han representado más del 50% de los nuevos colegiados en derecho, un reflejo del talento y la preparación de las profesionales en este ámbito. Sin embargo, la media de socias en grandes despachos es de solo un 23% y el número de mujeres en cargos ejecutivos de mayor responsabilidad, como las direcciones de firmas legales, sigue siendo bajo.
A pesar de las cifras generales, hay ejemplos de firmas que están logrando avances notables en la promoción de la mujer en puestos de liderazgo. En Elzaburu más del 30% de los socios son mujeres, más de la mitad de las áreas corporativas de la firma están lideradas por mujeres, y Mabel Klimt ocupa el puesto de socia directora. Estos avances evidencian que nos acercamos a la equidad en roles de liderazgo dentro de las firmas legales.
Uno de los mayores obstáculos es la conciliación entre la vida profesional y personal. Sin embargo, las políticas de conciliación, implementadas en algunas firmas, están cambiando esta dinámica.
Horarios flexibles de entrada y salida, permisos recuperables o políticas de teletrabajo son algunos ejemplos. Estas políticas no solo benefician a las mujeres, sino que también han demostrado ser eficaces para todos los empleados, independientemente de su género, lo que contribuye a una cultura laboral más inclusiva y eficiente.
La polarización de la sociedad podría representar un obstáculo en el camino hacia la igualdad. Sin embargo, la igualdad no debe ser percibida como una imposición o una lucha de géneros, sino como una evolución natural hacia un entorno laboral más justo y eficiente. Pero, sobre todo, una inversión en talento.
La clave para seguir avanzando radica en continuar promoviendo un entorno laboral basado en la igualdad, donde el talento y el esfuerzo sean los factores determinantes para el crecimiento profesional, independientemente del género.
Isabel Gómez, Responsable de Recursos Humanos de ELZABURU